Cuando Astrid se puso en contacto conmigo para preguntarme si podía confeccionarle una corona para su boda, inmediatamente me lancé de cabeza al reto que me estaba planteando, y casi de manera incosciente me ví inmersa en una deliciosa locura.
Astrid quería completar su vestido con una corona inspirada en la que las novias lucían a finales del siglo XIX y principios del XX, confeccionadas con flores de azahar realizadas con cera. Estas coronas se conservaban en la familia como auténticas reliquias que se pasaban de generación en generación y que en contadas ocasiones han llegado hasta nuestros días en condiciones aceptables.
Después de darle vueltas y más vueltas, al final recreeamos una corona en la que los brotes de azahar eran los auténticos protagonistas.
Mucho trabajo, muchas horas, pero una gran satisfacción! Estoy deseando ver las fotos de Astrid vestida de novia!


















































